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domingo, 28 de diciembre de 2014

Tratamiento de la drogadicción (IV): tipos de terapia conductual

Es combinando diversas terapias conductuales con medicamentos como mejor se puede contribuir a la rehabilitación de los drogadictos. Cabe destacar las cuatro siguientes:
  • Terapia cognitiva conductual. Ayuda al paciente a reconocer, evitar y hacer frente a situaciones en las que es más propenso al consumo de drogas.
  • Reforzamiento sistemático. Se trata de compensar (mediante "refuerzos positivos") el esfuerzo de prescindir de las drogas, asistir a terapias y seguir de forma disciplinada y continua el tratamiento médico prescrito.
  • Terapia de estimulo emocional. Utiliza estrategias para producir cambios rápidos en el comportamiento, motivados internamente, para dejar de consumir drogas y facilitar el inicio del tratamiento.
  • Terapia familiar. Aborda (especialmente en el caso de los jóvenes) los problemas de drogas de una persona en el contexto de las interacciones familiares y su dinámica, que podrían contribuir al consumo de drogas y a otras conductas de riesgo.


Fuente de la imagen: http://www.psikonet.es/datos/terapias/imagen1/terapia-familiar.jpg

Fuente del texto: http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/las-drogas-el-cerebro-y-el-comportamiento-la-ciencia-de-la-adiccion/tratamiento-y-recuperacion

Tratamiento de la drogadicción (III): el papel de las terapias conductuales

Las terapias conductuales ayudan a la persona a ser más consciente de que su drogadicción ha provocado alteraciones en su vida, por lo que la normalidad de esta ha de ser restablecida. El cambio de actitud del individuo hacia el consumo de drogas y la mejora en su manejo de aquellas situaciones que le hacen especialmente vulnerable a la tentación de drogarse (elementos ambientales, estados de ánimo..) son dos de los objetivos de las terapias conductuales.
El proceso de recuperación del abuso de las drogas es largo y complejo. La adicción a menudo toma el control sobre la vida del consumidor, a quien le resulta cada vez más necesario drogarse para proseguir con su vida diaria, abandonando otras actividades de las que antes disfrutaba. La drogadicción tiende a afectar a la vida familiar, la comunitaria o la laboral del adicto.


Fuente del vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=CJiIh7RKLyY

En consecuencia cualquier tratamiento, para ser eficaz, ha de atender todo el abanico de necesidades del paciente (médicas, psicológicas, sociales...), precisándose programas integrales que abarquen distintos tipos de rehabilitación para lograr la recuperación de dicho paciente.

Fuente del texto: http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/las-drogas-el-cerebro-y-el-comportamiento-la-ciencia-de-la-adiccion/tratamiento-y-recuperacion

jueves, 25 de diciembre de 2014

Tratamiento de la drogadicción (II): los medicamentos

La investigación en la ciencia de la adicción y los tratamientos en este ámbito nos indican que, para lograr un alto grado de eficacia, el enfoque del tratamiento ha de combinar el uso de medicamentos (cuando sea necesario) y la terapia conductual (problemas médico-psiquiátricos y sociales de cada paciente). En cuanto a lo primero, se necesitan diferentes medicamentos para las distintas etapas del tratamiento.
  • Durante la abstinencia los pacientes pueden sufrir síntomas físicos y emocionales como depresión, ansiedad o insomnio, y existen medicamentos que ayudan a calmar estos síntomas, contribuyendo con ello a la detención del consumo.
  • A lo largo del tratamiento se utilizan medicamentos que ayudan al cerebro a adaptarse gradualmente a la falta de la sustancia adictiva, lo que permite al paciente centrarse en psicoterapias relacionadas con el consumo.
  • Con respecto a la prevención de las recaídas, los estudios han revelado que los desencadenantes mas comunes de estas son los relacionados con las situaciones en que se da el consumo de la droga (lugares, personas, estados de ánimo...). Se están desarrollando medicamentos para interferir con estos disparadores a fin de ayudar a los pacientes a mantener la recuperación.

Estas imágenes, que muestran la densidad de transportadores de dopamina en un área del cerebro llamada "cuerpo estriado", ilustran el notable potencial del cerebro para recuperarse, al menos parcialmente, después de una larga abstinencia de las drogas. En este caso, la metanfetamina.

Mi fuente es: http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/las-drogas-el-cerebro-y-el-comportamiento-la-ciencia-de-la-adiccion/tratamiento-y-recuperacion, que a su vez se apoya en Volkow, N.D.; Chang, L.; Wang, G. J.; Fowler, J. S.; Franceschi, D.; Sedler, M.; Gatley, S. J.; Miller, E.; Hitzemann, R.; Ding, Y. S. y Logan, J. (2001), "Loss of dopamine transporters in methamphetamine abusers recovers with protracted abstinence", J Neurosci, 21(23): 9414-9418.

Tratamiento de la drogadicción (I): su reconocimiento como enfermedad crónica

En cuanto enfermedad crónica, la drogadicción puede abordarse con diversos tratamientos que, si bien no siempre alcanzan el éxito, sí lo hacen en un alto porcentaje de casos, al igual que en otras enfermedades de ese tipo. Sin embargo, el mismo carácter crónico de la enfermedad hace muy probables las recaídas, como también ocurre en otras patologías como la diabetes, el asma o la hipertensión. Hay que tener en cuenta que el tratamiento de la drogadicción como enfermedad crónica implica cambios en comportamientos muy arraigados, por lo que el mero hecho de una recaída no significa que el tratamiento haya fracasado.

Las tasas de recaída para las personas tratadas por abuso de sustancias se comparan con las de las personas con diabetes, hipertensión o asma. Las recaídas son comunes y similares en todas estas enfermedades (como es la adherencia/no adherencia de la medicación). Por lo tanto, la drogadicción debe tratarse como cualquier otra enfermedad crónica; la recaída sirve como disparador para una nueva intervención.

Mi fuente es esta: http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/las-drogas-el-cerebro-y-el-comportamiento-la-ciencia-de-la-adiccion/tratamiento-y-recuperacion, que se apoya a su vez en McLellan, A. T.; Lewis, D. C.; O’Brien, C. P. y Kleber, H. D. (2000), “Drug dependence, a chronic medical illness: implications for treatment, insurance, and outcomes evaluation”, The Journal of the American Medical Association (JAMA), 284(13): 1689-95.

Políticas preventivas en materia de drogas: nuestra estrategia nacional (III)

Otra vertiente de las políticas preventivas es la de disminución del riesgo y reducción del daño (lo primero se aproxima más a la prevención y lo segundo atañe más a la faceta asistencial). Dicha vertiente se traduce en programas y actividades dirigidos a:
  • sectores de población consumidores de drogas;
  • consumidores de heroína de larga duración;
  • grupos de la población en riesgo de exclusión social o en situación de marginalidad;
  • grupos de población con especial facilidad para el consumo de drogas (concentración de jóvenes en lugares de ocio, fiestas...).
Estamos ante actuaciones que han de llevarse a cabo en dos grandes ámbitos: el social y el sanitario.
La reducción de la oferta es otra de las estrategias a seguir para la reducción del consumo de sustancias. Aquí es preciso diferenciar el caso de las drogas legales (alcohol y tabaco) y medicamentos del de las drogas ilegales. En el primero, el énfasis ha de ponerse en la normativa sobre publicidad, venta y consumo. En el segundo, en cambio, dicho énfasis recaerá en la actuación de entidades como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la Fiscalía antidroga o los servicios de Vigilancia aduanera, así como en la efectuada sobre el proceso de producción de drogas, su distribución mayorista y minorista, y el blanqueo del dinero procedente del narcotráfico.
Por último, ha de mencionarse la importancia de la formación de los profesionales implicados desde diversos ámbitos (salud pública y sanidad, servicios sociales, comunicación, justicia, comunidad educativa, centros penitenciarios, seguridad del Estado...).

Fuente: Ministerio de Sanidad y Política Social (2009), Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, Madrid: Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

martes, 23 de diciembre de 2014

Políticas preventivas en materia de drogas: nuestra estrategia nacional (II)

Las estrategias recogidas en mi anterior entrada han de aplicarse a las siguientes poblaciones diana:
  1. La sociedad en su conjunto.
  2. La familia.
  3. Población infantil, adolescentes y jóvenes.
  1. La comunidad educativa.
  2. La población laboral.
  3. Los colectivos en situación de especial vulnerabilidad.

Por otro lado, la aplicación de las citadas estrategias requiere actuar en una serie de contextos de actuación. La eficacia en la prevención del consumo solo puede lograrse con la implicación de sectores sociales que cumplen funciones clave de mediación. Destacan el protagonismo de los medios de comunicación, de los sistemas sanitario y de asistencia social, de la industria y oferta pública de ocio, y, last but not least, de los agentes de seguridad vial y ciudadana.

Fuente: Ministerio de Sanidad y Política Social (2009), Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, Madrid: Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.


Políticas preventivas en materia de drogas: nuestra estrategia nacional (I)

De acuerdo con la Estrategia Europea 2005-2012, que se marca como objetivo la "reducción apreciable del consumo de drogas, de la dependencia y de los riesgos para la salud y la sociedad derivados de las drogas", la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016 pretende hacer operativo tal objetivo mediante la prevención. Esta última se concreta en la aplicación de las siguientes estrategias:
  1. Aumentar y fortalecer el desarrollo y aplicación de políticas y programas de protección y control.
  2. Adoptar medidas políticas, programas y actuaciones con base en la evidencia científica.
  3. Fomentar la cultura de la evaluación de progresos entre los profesionales del sector.
  4. Impulsar la investigación y la transferencia de tecnologías de relevancia.
Fuente: Ministerio de Sanidad y Política Social (2009), Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, Madrid: Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

martes, 16 de diciembre de 2014

Un ejemplo de información: evolución de los patrones de consumo de drogas

En la década de los 80 la sustancia que más alarma social causa es la heroína, cuyo consumo aparece ligado a situaciones de marginalidad y, en muchos casos, a la comisión de delitos. VIH y SIDA son enfermedades infecciosas que se transmiten como consecuencia de las condiciones de uso de esta droga. Otras drogas consumidas en la citada década son el alcohol, el cannabis y la cocaína.
En los 90 se producen cambios en el tipo de consumo: desciende el consumo de heroína y aumenta el de cannabis, cocaína, éxtasis o MDMA. Éste tiene lugar, además, de una forma aparentemente "normalizada", en franco contraste con la marginalidad de los heroinómanos de la década precedente.


Fuente: http://www.fapap.es/files/641-217-RUTA/f5.jpg



Fuente: http://www.psicologosenmadrid.com/wp-content/uploads/2014/09/evolucio%CC%81n-consumo-alcohol.jpg

Entre 2000 y 2008 se registran los siguientes cambios en relación con el consumo de drogas y sus efectos:
- disminuye el número de usuarios de drogas por vía parenteral;
- desciende el número de nuevos diagnósticos de VIH;
- desciende lentamente el número de muertes relacionadas con drogas ilegales;
- se estabiliza el consumo de cannabis y cocaína;
- disminuye el consumo de tabaco y alcohol.

Fuente: http://lapenultima.org/wp-content/uploads/2012/10/Evoluci%C3%B3n-consumo-de-marihuana.png

Con todo, puede decirse que el cannabis es la droga ilegal que más se consume en España, seguido de la cocaína.

Fuente: Ministerio de Sanidad y Política Social (2009), Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, Madrid: Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

La información como base de las actuaciones preventivas de la drogadicción

En los últimos años, España viene contando con distintos sistemas de información e investigación que permiten, a través primordialmente de encuestas periódicas, obtener datos sobre diferentes aspectos relacionados con las drogas (prevalencia, perfil del consumidor, morbilidad y mortalidad, reinserción social...). Se dispone también de indicadores relativos al número de individuos que acceden a tratamientos por consumo de drogas, urgencias hospitalarias y mortalidad, así como de datos de tipo policial y judicial (aprehensión de drogas, detenidos por tráfico de drogas, etc.). Tales indicadores y datos nos proporcionan un conocimiento cuantitativo de las actuaciones que se llevan a cabo en este ámbito, conocimiento de enorme utilidad para el análisis y establecimiento de comparaciones con otros países de nuestro entorno.

Fuente: Ministerio de Sanidad y Política Social (2009), Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, Madrid: Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.


Fuente: http://images.slideplayer.es/2/318408/slides/slide_9.jpg

sábado, 13 de diciembre de 2014

Los críticos en España: la visión de Antonio Escohotado (II)

Y aquí tenéis la segunda parte. Intercambiando ideas aderezadas con música, y con Escohotado de maestro de ceremonias.





Los críticos en España: la visión de Antonio Escohotado (I)

También en nuestro país se han manifestado posiciones críticas hacia el abordaje de la problemática asociada a las drogas desde las instituciones públicas. Un exponente con notable proyección mediática es el del intelectual Antonio Escohotado, del que en esta entrada os ofrecemos la primera parte de su programa Carta Blanca de la 2.





domingo, 30 de noviembre de 2014

Las tres etapas en la reciente historia de las adicciones y su abordaje en España

Según el profesor Santodomingo Carrasco (2009), en el periodo que va desde 1950 hasta los primeros años del siglo XXI, cabe distinguir tres etapas en la manera de afrontar el problema de las adicciones en España —la cual está a su vez condicionada por los cambios culturales, sociales e incluso políticos que se producen en nuestro país—.
  • 1ª) En los años 50 y 60, las políticas sociales impulsan el desarrollo de recursos asistenciales públicos específicamente orientados a tratar las adicciones. Al mismo tiempo, la creciente preocupación ciudadana por el fenómeno hace que surjan, además de sociedades científicas, organizaciones no gubernamentales que se implican tanto en el diseño como en la puesta en práctica de programas para prevenir o combatir las adicciones.
  • 2ª) En los años 70, el consumo de drogas aumenta de manera considerable y aparece una nueva enfermedad, el SIDA, que tiene en la administración de drogas por vía intravenosa uno de sus principales canales de trasmisión. En 1985 se aprueba el Plan Nacional sobre Drogas, en el que se articulan los diversos enfoques para afrontar toda la problemática asociada a las drogas.



  • 3ª) En los años 90 y primeros del siglo XXI, los patrones de consumo de drogas varían (aparición de nuevas sustancias...), al tiempo que aumentan los recursos asistenciales y el arsenal terapéutico para tratar tanto las adicciones como las secuelas de dicho consumo sobre la salud. A ello vienen a añadirse el cada vez mayor papel en este ámbito de la Unión Europea y los esfuerzos de los grupos activistas de los derechos humanos, que plantean profundos debates en torno a la conciliación de la protección de la salud con la libertad y autonomía personales.

Fuente: Santodomingo Carrasco, J. (2009), “Historia de las adicciones y su abordaje en España”, en Torres Hernández, M. A. (coord.) (2009), Historia de las adicciones en la España contemporánea, Barcelona: Socidrogalcohol, pp. 37-82. Disponible en Internet:

jueves, 27 de noviembre de 2014

Las adicciones en nuestra historia contemporánea



En el siglo XIX las sustancias que más se consumían en España eran el alcohol y el tabaco, pero también otras como la morfina, la cocaína o los barbitúricos, sintetizadas en laboratorios químicos o a partir del opio y la coca.
Estas sustancias se empleaban en un principio para usos médicos y apenas se tuvo en cuenta su capacidad adictiva. Tanto su venta (farmacias, herboristerías, droguerías…) como su consumo se fueron extendiendo sin prácticamente ningún control hasta casi mediado el siglo XX. Es entonces cuando se empieza a tomar conciencia de los graves efectos de un consumo abusivo y de la falta de previsión de los recursos asistenciales necesarios para atender a los drogodependientes.

Fuente: Torres Hernández, M. A. (coord.) (2009), Historia de las adicciones en la España contemporánea, Barcelona: Socidrogalcohol. Disponible en Internet: